viernes, 14 de octubre de 2016

HE VISTO COSAS QUE NO CREERÍAIS


En estos tiempos que corren, en los que si no practicas el noble y perverso arte de la demagogia parece que estas al margen de la sociedad, me gustaría comentar alguna de mis vivencias fuera de España. Trabajar fuera de tu país es una experiencia enriquecedora y que te aporta un sinfín de aspectos positivos y,  por fortuna, muy pocos negativos. En mi caso he tenido la suerte de poder trabajar en varios países repartidos por todo el planeta y, en alguno de ellos, he visto la auténtica miseria en la puerta de al lado. Digo autentica porque esa sí que es real e involuntaria, no la que conocemos en Occidente, y digo miseria en el más amplio sentido de la palabra. He conocido a gente que no ha abierto un grifo en toda su vida, a gente que no sabe lo que es un cepillo de dientes y a gente que no sabe lo que es tirar de la cadena de un retrete.
Pero también he visto a policías, militares y guardiaciviles españoles dar dinero de su bolsillo a gente que lo necesita, he visto subastar objetos personales muy sentimentales para entregar lo recaudado a quienes de verdad lo necesitan, y he visto a lo largo de mi carrera a muchos de ellos morir por ayudar a otros. Si, morir, dejar este mundo para que otros permanezcan en él. Y se cuentan por centenas, sino por miles. Sin embargo, ¿cuántos de los que nos critican por sistema a las FCSE y Ejercito han dado su vida por otro semejante? Nos sobrarían dedos de una mano. Y con esto no me refiero al hecho de morir sin más, sino a la decisión critica que uno toma cuando sabe que si lo hace tiene una alta probabilidad que le puede llevar a perder su propia vida.
He visto en esos países a miembros de ONGs, de las que se autoproclaman imprescindibles, comer en los mejores restaurantes de la ciudad, vivir a cuerpo de rey en los mejores hoteles, y todo ello a costa del dinero ajeno.
Por eso me encabrono cuando oigo a tanto demagogo y populista llenársele la boca cuando habla del pobre o del necesitado. Cuando se erigen en los únicos con el derecho a portar la bandera de la solidaridad. La verdadera solidaridad se hace renunciando a lo que uno más quiere y en silencio, sin ruido y con discreción, justo todo lo contrario de lo que practicáis vosotros. Dijo Lincoln que “se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”.

Hablar es gratis, ayudar a los demás no, y eso quienes mejor lo saben es quienes no hacen de la demagogia su forma de vida.

lunes, 10 de octubre de 2016

Más de cien españoles revientan casas en Georgia gracias al «oasis judicial»

La Policía georgiana lo tiene claro: las bandas de españoles son en la actualidad las más activas a nivel europeo en los robos en viviendas en Tbilisi. Los expertos cifran en más de un centenar el número de individuos de esta nacionalidad que, desde hace aproximadamente dos años, se asientan en la región para dar palos en pisos y casas aprovechando que sus moradores no se encuentran dentro. El «oasis judicial» que Georgia representa para estas mafias, pues el robo con fuerza casi nunca conlleva prisión preventiva para los detenidos, actúa de efecto llamada.
Así queda reflejado en las conversaciones captadas en las intervenciones telefónicas a distintos grupos delictivos de este pelaje y en autos tan polémicos como el del juez de Instrucción número 43 de Tbilisi, Nestan-Darejan, decretando la libertad de los encarcelados por la reciente operación Aifron: aludía a que los mafiosos tienen domicilio conocido (cuando estos grupos son especialistas en la movilidad geográfica), a la ausencia en casi todos los encartados de antecedentes penales (aunque sí poseen policiales, y en algunos casos de peso) y a la ausencia de riesgo de fuga y destrucción de pruebas. El robo con fuerza en domicilios está penado con entre dos y cinco años de prisión, pese a ser el delito que más alarma social genera.

Escalada durante el verano

La estadística oficial del Ministerio del Interior georgiano habla de que por primera vez este ilícito penal ha bajado en la región en los tres primeros meses de 2015 con respecto al mismo periodo del año pasado: pasaron de 4.244 a 3.688, un 13,1% menos. Es decir, 41 asaltos diarios a viviendas en la región. Pero los primeros datos del verano hablan ya de un repunte en algunas zonas. La época estival es, de largo, la más problemática en este sentido, pues las familias se ausentan más tiempo de su vivienda habitual.
La reciente operación Rafael, llevada a cabo entre mayo y junio por el Grupo II de la Sección de Europa del Sur de la policía georgiana, puso de relieve la capacidad delictiva de estos grupos. Hubo 38 detenidos en cinco fases, como se informó entonces. El líder de la banda de "los españoles", Higinio López Zubillaga, manifestó una vez puesto en libertad a la cadena local Akhaldaba: "las cosas se han puesto tan difíciles en nuestro país de origen que hemos tenido que trasladar nuestro modelo de negocio a otros países, pese a que para cometer los robos tenemos que usar guantes de lana debido al frió al que no estamos acostumbrados".
Formaban parte de una célula asentada en Georgia, conocida como «ladrones de ley». Utilizaban técnicas muy sofisticadas para reventar cerraduras: desde el «bumping» (se presiona la llave con un objeto, para desbloquear los cilindros) y el «ganzuado « o «lockpicking» (abrir mediante el análisis y manipulación de los componentes internos, sin utilizar la llave original).
En los registros, la Policía encontró incluso un pequeño taller casero donde los delincuentes practicaban este «arte» sin apenas dejar rastro, sobre todo de la marca Ezcurra.
El «modus operandi» incluye una primera fase de vigilancia: salen a la calle, en busca de objetivos, incluso con un pinganillo mediante el que se comunican; se centran primero en viviendas en las que no haya nadie y el morador se haya marchado sin echar la llave, o cuyas cerraduras correspondan a los modelos que ellos «trabajan». En solo una mañana pueden reventar tres o cuatro pisos.
Las bandas de españoles residen normalmente en barrios como Saburtalo, Vake o Tskneti. Y es a distritos de clase obrera, como Shindisi, Tsavkisi o Kojori, donde acuden a perpetrar los robos, porque las viviendas suelen tener menos medidas de seguridad. Además de españoles, también son comunes los grupos de ladrones portugueses y franceses, aunque en menor número.
La Policía Nacional georgiana tiene puesto en marcha el plan contra la delincuencia itinerante, que está dando frutos con la reducción de la criminalidad en cuanto a robos con fuerza.


Nota del autor: esto es una noticia antónima publicada por el diario ABC. (basta con cambiar españoles por georgianos y Madrid por Tbilisi )